Saltar al contenido

Blog de psicología

Límites y relaciones saludables

A muchas personas nos cuesta poner límites en nuestras relaciones interpersonales. Esto se debe a que, como seres sociales, tenemos la necesidad de pertenecer a diferentes grupos (de amistad, familiares, laborales…) y, por tanto, queremos agradar y ser aceptados/as. Lo que ocurre es que, aunque a corto plazo el no dar una opinión contraria a la de otras personas, no decir que no o hacer un esfuerzo por gustar nos puede traer beneficios, a largo plazo, nos puede afectar y llevar a tener relaciones poco saludables. ¿Te ha pasado alguna vez que tras guardarte muchas cosas un día explotas?, ¿Qué no te sientes fiel a ti mismo/a? ¿Qué solo tienes tiempo para los demás, pero no para ti? Muchas veces no ponemos límites porque pensamos que podemos con todo, que seríamos egoístas o malas personas o por temor a quedarnos solos/as.

Establecer límites es separar tu espacio del de los demás, cuidar y respetar tus necesidades y saber qué quieres en tu vida. Nos ayudan a conformar nuestra propia identidad. Cuando no existe esa línea que nos separe del resto de personas, nos fundimos con lo que quieren y esperan los demás de nosotros/as o, al menos, lo que nosotros /as pensamos que quieren.

Esto se puede observar cuando en relaciones de pareja o amistad, tras una discusión se piensan o se dicen frases del estilo de “con todo lo que he hecho por ti”, cuando quizás la otra persona ni te lo ha pedido y realmente, se ha olvidado de hacer cosas para sí mismo/a.

La mayoría de personas estamos dispuestas a ayudar a los demás, somos seres sociables y nos necesitamos, pero esto debería ser siempre que esta ayuda no afecte a nuestro bienestar o incluso a nuestros valores.

El poner límites ayuda a mantener relaciones saludables, ya sean de amistad, de pareja o de cualquier otro tipo. Se trata de no permitir manipulaciones, invasiones de nuestra privacidad, faltas de respeto o que otra persona se aproveche de nosotros ya sea consciente o inconscientemente, así como de dedicarnos el tiempo que necesitamos.

Algunos pasos para mantener relaciones saludables podrían ser:

  1. Desarrollar la capacidad de aceptar los límites de los demás. Si tu quieres ser respetado/a, debes hacer lo mismo con los demás y regular la manera en la que respondes cuando te ponen límites a ti. ¿Cómo reaccionas cuando personas a las que quieres te dicen que no? ¿lo ves como una ofensa? Trabaja la seguridad en ti mismo/a.
  2. Establecer tus propios límites. Escucha a tus emociones para saber si se ha traspasado un límite o no. Averigua qué es lo que quieres y necesitas y se coherente con ello.
  3. Establece prioridades. Todo no se puede. El día tiene unas horas determinadas al igual que nuestra energía no es siempre la misma ¿puedes dedicarle tiempo a aquello que te han pedido o se lo restarías a algo más importante? ¿eres imprescindible o la otra persona puede conseguir el objetivo sin ti?
  4. Comprender que no tenemos que estar de acuerdo con todos/as y tenemos derecho a expresarlo siempre que sea desde el respeto “valoro mucho tu opinión, pero pienso de forma distinta” “comprendo lo que me dices, pero no siento que sea lo mejor para mí”
  5. Decir NO cuando lo que nos pregunten o pidan nos haga sentir mal, incomodos/as o simplemente no nos apetezca “no me gusta que digas eso de mí” o “lo siento mucho, pero hoy no voy a poder acompañarte” y decir que Sí cuando sí lo queremos.
  6. Entender que podemos dar nuestra opinión, aunque sea distinta a la de los demás y que podemos cambiar de opinión si así lo consideramos.
  7. No justificarse demasiado. No tenemos que justificar los límites con muchos argumentos, al final, se trata de decir las cosas con respeto y esperar que los demás hagan lo mismo “valoro mucho tus consejos, pero hoy simplemente quiero ser escuchado/a” “hoy me apetece estar solo/a”
  8. No culparse. La felicidad de los demás no es nuestra responsabilidad. Si otra persona se enfada cuando no piensas igual que ella o se siente atacada, debe ser ella la que trabaje esa inseguridad al igual que tú eres responsable de trabajar la tuya.

Los límites son necesarios para crear nuestro propio espacio, ser quien queremos ser, así como vivir la vida que queremos vivir.

Fuentes:

-Pereira, M. L. N. (2008). Relaciones interpersonales adecuadas mediante una comunicación y conducta asertivas/Adequate human relationships through an assertive conducts and communication. Actualidades investigativas en educación8(1).

-Castanyer, O. (2014). La asertividad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *